Cada vez que en nuestra web o correo electrónico pedimos a alguien que haga algo, como pulsar en un enlace, llamar por teléfono, o rellenar un formulario, estamos creando un punto de fricción.
Nuestro interlocutor no hará nada de eso, a menos que espere obtener un beneficio superior al esfuerzo que le pedimos.
Lary Stucker, en Freshclicks, analiza un formulario de descarga gratuita de software en demo, y encuentra los siguientes puntos de fricción:
Instrucciones demasiado complicadas. Cuando alguien tiene que hacer un esfuerzo para entender cómo proceder, es muy probable que desista.
Información presentada en orden incorrecto. Por ejemplo, antes de presentar la propuesta que hacemos a nuestro visitante, le pedimos que introduzca su correo electrónico.
La página de acceso ofrece diversas versiones del producto. La versión adecuada tendría que seleccionarse después de decidir que queremos descargar la demo. Si mostramos todas las versiones, junto con los requisitos del sistema, estamos dando la idea de que nuestro producto es más complicado de lo que realmente es.
Tras rediseñar adecuadamente el formulario, la tasa de suscripciones aumentó en un 300%, según comenta Stucker. Los principales cambios fueron:
- Una foto más grande del pack del producto
- Un menú desplegable con la versión más descargada preseleccionada
- Un campo de correo electrónico, con una breve explicación de los beneficios
- Un botón "descargue ya"
No era tan difícil. Una vez que despejamos el camino de nuestros visitantes, tendrán más motivos para hacer lo que les pedimos: claridad y simplicidad. Es la receta del éxito.
Pero no olvidemos que eliminar los puntos de fricción sólo es una parte de nuestro trabajo. Seguimos necesitando realizar actividades de marketing para atraer a nuevos clientes. Y de una manera regular y bien enfocada.
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